
El sermón del RP Albamonte en la Capilla Niño Jesús de Praga, Lima-Perú nos instruye y anima a perseverar en la Fe en medio de la actual crisis y no desorientarnos ante tanta "novedad" del mundo...


El consejo que yo daría más encarecidamente es tener presente que la fidelidad y la perseverancia en esta crisis tremenda no pasan solamente por la fe, sino también por mantener la esperanza y la caridad. Ciertamente nuestro deber fundamental es la fidelidad a la Verdad, a la fe, pero tan importante como creer esta verdad, profesarla y defenderla, es tener confianza, esperanza en Nuestro Señor, que es Dios, creer en la Omnipotencia de Nuestro Señor, que nos ha dicho: “no tengáis miedo, Yo he vencido al mundo” y también “no hay nada imposible para Dios...
Valioso recurso donde podemos ver cada detalle de la Misa con toda su riqueza y profunda significación.
Ni se dedicó con menor aplicación á cortar, prevenir y atajar todo cuanto podía corromper la pureza de la fe que los herejes pretendían alterar, principalmente después de la muerte de los Apóstoles. Opúsose con vigor y fortaleza á los montañistas ó catafrigas, cuya herejía comenzó á asomar la cabeza en su pontificado; y lo hizo con tanta valentía y con tanta felicidad por medio de sus sabios escritos, que muchos años después no se echaba mano de otras armas para combatir contra Tertuliano, cuando se declaró sectario suyo...
«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»
"Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios."
Lejos de querer detener la Tradición en 1962, deseamos considerar el Concilio Vaticano II y el Magisterio post-conciliar a la luz de esta Tradición que san Vicente de Lérins ha definido como “lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos” (Commonitorium), sin ruptura y en un desarrollo perfectamente homogéneo. Así es como podremos contribuir eficazmente a la evangelización pedida por el Salvador (cfr. Mateo 28, 19-20)...
Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive...
Cuando el ambiente se embota de cosas materiales, el espíritu es lo primero que cae...
"Oh tribunos: Quitadnos los collares de oro, premios de graves heridas; ya nos solicitan las gloriosas condecoraciones de los ángeles. Allí Cristo dirige las blanquísimas cohortes y, reinando desde su alto trono, condena a los infames dioses y a vosotros, que tenéis por tales los monstruos más grotescos" (vv.64-69). Es la contestación a la ira de los verdugos. Hermosa contestación de todos los tiempos y de todos los mártires, ya que el Espíritu de Dios es quien inspira a ellos lo que han de decir a los perseguidores. Y la multitud presenció el martirio de los Santos. Tanto los testigos como el verdugo vieron con estupor dos prodigios que relata Prudencio: el anillo de Emeterio simbolizando la fe, se eleva por las nubes en tanto el pañuelo que al cuello lleva prendido Celedonio le es arrebatado para perderse en las alturas...
"Dios perdona los pecados a los que de ellos se duelen"
"¡Que reanimen su fe elevándose con una mirada sobrenatural sobre la crisis actual! Si Dios ha permitido que todo esté perdido según el modo de ver humano, ¡es únicamente para obligarnos a ver las cosas desde arriba! ¡Nos ha creado para el cielo y no para la tierra! Por lo tanto, ¡qué suerte tan grande para nosotros que esta tierra sea ahora más falsa que nunca! ¡Y qué suerte este nuestro martirio “seco” actual y la posibilidad del martirio sangriento! ¡Adelante! “Vuestra redención está cerca”, dice Nuestro Señor"
"Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!"...